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Sobre la terapia Integral

La característica principal del terapeuta bioenergético, son sus años de profundo trabajo personal para desbloquear sus corazas emocionales y psíquicas. El análisis bioenergético puede ser una palabra poco frecuente dentro de las psicoterapias convencionales, pero simplemente hace referencia a entender que somos vibración y cada pensamiento y emoción es una frecuencia de onda que resuena en nuestro cuerpo.

Resonamos con nuestro entorno y cada información que nos llega interactúa con nuestro todo vital. Por eso hablamos de psicoterapia integral porque contemplamos el cuerpo y sus sistemas orgánicos con sus funciones específicas y su conexión con la psiquis.

Somos seres psicosociales donde repetimos conductas aprendidas y programadas en nuestra niñez que nos condicionan a ver el mundo a través de determinados cristales perceptivos. 

En las sesiones nos enfocamos en encontrar las vivencias traumáticas, momentos que impactaron en nuestro sistema con una intensidad determinada, que no pasaron desapercibidas, sino todo lo contrario, dejando una huella electromagnética y una memoria celular, que altera nuestro sistema. Hoy te puedo hablar en estos términos que parecen de diferentes corrientes de conocimiento, porque sé que estas preparada para dar un salto cuántico del despertar de conciencia. Porque cuando tocamos fondo entendemos que la transformación de nuestra vida es hoy, no mañana ni algún día, porque el que tiene tiempo para seguir postergando con distintas escusas esta terapia no es la adecuada.

Si te consideras de esas personas que está dispuesta a entregar algo de sus comodidades, valorando la constancia y compromiso personal, esta terapia es para vos.

Al comenzar a bucear en las profundidades del ser nos enfocaremos en esas experiencias dolorosas, donde cuesta acceder porque hay una especie de hipnosis amnésica, que no nos deja ver con claridad. Son eventos que vivenciamos de forma inesperada donde no pudimos protegernos y algo o alguien de nuestro entorno cercano o extraños invadieron nuestra vulnerabilidad. Crecer en este mundo implica aprender los códigos de un mundo beligerante que constante mente quiere robarnos nuestra felicidad, nuestra espontaneidad, para hacernos predecibles y obedientes, y el objetivo de la terapia es recuperar esa libertad perdida.

En el proceso terapéutico empezamos a relacionar experiencias de frustración, de engaños, de agresiones encubiertas o directas que vimos venir, pero que con impotencia no pudimos hacer nada para poner un límite y alejar esa amenaza. 

Una vez que identificamos algunas escenas de un alto nivel de stress que no pudieron ser digeridas, procesadas ni eliminadas de nuestro sensaciones y pensamientos, empezaremos a elaborar estrategias de percepción y acción para salir de inhibiciones cognitivas y conductuales.

Un trabajo que implica encontrar nuevas vías neuronales de procesamiento de la información, que automáticamente nos sitúan en un espacio y tiempo diferente al que veníamos percibiendo como nuestra única realidad, porque nuestras capacidades cerebrales, superan ampliamente las posibilidades que constantemente nos quieren hacer creer para limitar nuestro potencial. 

Sistemas armados para mantenernos controlados y obedientes, funcionales a intereses de otros, quienes hacen de dominadores. Para eso necesitamos entender la trama relacional en la que estamos inmersos las pactos y promesas que hemos asumido, por distintos motivos de pertenencia y supervivencia. Y esta última palabra es clave, porque lo que antes nos permitió seguir adelante, hoy quizás ya no nos sirve, necesitando actualizar nuestros mecanismos de defensa, hacerlos más flexibles, más adecuados a nuestra edad y compromisos actuales.

Es solo un error de actualización que se realiza en el centro de actualización psíquico, que implica las sesiones de terapia. Una actualización del software que automáticamente implica una recalibración de nuestro hardware biológico plasmático y pulsante. Por eso la bioenergética busca restablecer ese pulso natural que nos hace únicos esa espontaneidad que nos hace creativos he impredecibles. Dejar de responder a intereses adquiridos a deudas familiares, religiosas o grupales que solo nos condicionan a patrones disfuncionales.

Una tarea que requiere sacar capas tras capas de estructuras, que nos hacen funcionar de formas predecibles y repetitivas. Para ello el terapeuta te muestra como interrumpiremos el patrón, como engañar a espiral de repetición que busca conservar su iteración inalterable.

Una homeostasis que necesitamos alterar a voluntad, ser los artífices de nuestro diseño de vida, siendo merecedores del don de la libre elección entre responsabilidades ineludibles. Nos correremos de la secuencia que nunca se altera y observaremos de afuera por unos instantes, tomaremos una perspectiva dinámica que no puede describirse con palabras, solo por la experiencia, solo por la entrega sincera de quien realmente está dispuesto a buscar conciliar entre las partes en disputa, para permitir que suceda algo diferente a lo conocido.